martes, 27 de enero de 2009

27 de enero

Lo que es el tiempo, ¿veá? Le transmuta a uno los ideales en ideas banales.

lunes, 26 de enero de 2009

26 de enero

Después de tres horas, concluyo que todavía no tengo nada que decir.

domingo, 18 de enero de 2009

19 de enero

No me malinterpreten: me gustan las historias de amor. Si son de leerse, las leo; si son de contarse, las cuento. Es sólo que... Creo que no son buenas para la salud. Vivirlas, eso sí no sé, tendrían que preguntarle a otros. Imagino que, en tales caso, debe ser diferente. Aunque no sé si sea diferente bueno o diferente malo. O diferente indiferente. El caso es que yo, igual que Tinajero, igual que tanta gente en el mundo, pero sobre todo igual que yo, no tengo ninguna historia personal de amor. Ni para que la lean, ni para que la cuente, ni para que la viva.
Eso es todo.

18 de enero

Nightclubbing, we're nightclubbing
We're what's happening
Nightclubbing, we're nightclubbing
We're an ice machine
We see people, brand new people
They're something to see
When we're nightclubbing
Bright-white clubbing
Oh isn't it wild?

jueves, 15 de enero de 2009

16 de enero

Hace unos días tuve un pensamiento que me llenó de orgullo. Me dije que era algo brillante. Empecé a fantasear con eso. Me emocioné tanto que casi sufro una taquicardia. Preferí relajarme, dejar que el pensamiento descansara un momento. Dejarlo reposar. Añejarlo. O no, tal vez sólo me distraje: abordé el camión, di vuelta en una esquina, el iPod cambió de canción, me terminé el cigarro o cerré la ventana. El caso es que cuando regresé a buscarlo se había perdido. Quizá para siempre.

Luego, otro día, pensé de nuevo en Tinajero. Lo vi deambular un rato, en silencio. No quiso decirme nada. Debe estar triste. Yo me sentí triste. Dejé de pensar en él.

Y ahora sólo quiero dormir (volver a los sueños como quien hilvana frases de una historia fugaz, flexible).

miércoles, 14 de enero de 2009

15 de enero

Tuve un pensamiento sobre Tinajero. En éste, el navegante veía a su alrededor y sus ojos ardían. No puedo decir que estaban arrasados en lágrimas, y esto por dos razones: a Tinajero no le gusta la expresión (le parece trillada, demasiado manida) y, además, no suele llorar. No, más bien tenía una mirada de... dolorosa incredulidad. Volteaba hacia mí para preguntar si él, si nosotros tendríamos algo que ver con esta lamentable situación actual (la del mundo, creo). Antes de que yo pudiera contestar, él ya lo estaba diciendo: Por supuesto que sí... por supuesto que sí.

Pero sólo fue un pensamiento. Lo que tengo de real sobre Tinajero es una carta, escrita en una servilleta. El muy imbécil cree que ya puedo entender su mal hablado alemán. Es un pendejo.


Liebe Biographin,
du hast Nachrichten von mir nicht erhalten, weil ich weit weg von Haus bin. Ich habe kein Papier, um Briefe zu schreiben. Ausserdem will ich nicht dazu zurückgehen, wo du bist.
Grüße,
T.

14 de enero

Guillermo encontró una convergencia para la imagen del perfil de Tinajero. No la quiso poner en su blog. Héla aquí.



Esto es un desierto por donde nadie pasa, y donde las únicas huellas que quedan se petrifican.

Tinajero, wo bist du?

domingo, 11 de enero de 2009

11 de enero

Noticias lejanas de Tinajero:

To care for a child. To love him in a such a way that it is hard to understand. This can only be explained by the fact that I long for a home: mine. Nevertheless, I roam and wander.

jueves, 8 de enero de 2009

8 de enero

Tengo el corazón inflamado. Al menos eso creo. Eso quiero creer.

8 de enero

Mientras aparece el repinche Tinajero o llega la noche o se me quita el frío o alguien llama al oscuro cuarto de hotel donde me hospedo, sigo leyendo. De vez en cuando, me detengo a rumiar algunas partes del librito que terminé hace dos noches, La jornada de la mona y el paciente. Como ésta:

"Ya encontré una clave. La llave de todo, estoy más que seguro, se encuentra en la propia escritura, siempre y cuando se tome esta escritura en su carácter profético. Todo está escrito. Los acontecimientos futuros se encuentran narrados con una tibieza impresionante. Les aseguro que cuando esos sucesos se hacen realidad se muestran recién en todo su esplendor. De otra manera no tengo forma de entender haberme visto obligado a ser paciente de la clínica semioculta fundada por la doctora Prosperina. Ubicada en una zona marginal —igual que el moridero descrito en mi libro Salón de belleza— donde se da secreta atención a una serie de enfermos que han caído bajo el influjo de esa mujer".

Profético será, acaso, que después de llegar a mis manos, como por su propio pie, la novelita de Salón de belleza, haya llegado yo a este otro libro donde se le menciona. Profético será, más bien, lo que pase después. Pero yo no quiero morir. No todavía.

Otra parte:

"Ahora la escritura ocupa todo el tiempo. Una escritura que dudo pueda ser transmitida. Y esa es también una fuente de miedo. La no posibilidad de comunicar la palabra escrita, piensa el paciente, acabará por abolirla. El juego de generar palabras para que éstas a su vez generen otras, puede terminar de golpe si las palabras generadas se vuelven incapaces de ser a su vez fuentes de otras nuevas. Si no existe nadie que las lea y las demande, se irán acumulando hasta formar un cuerpo deforme del cual el paciente no podrá liberarse. Será incapaz de ver editados sus libros, de saber si existen o no lectores. La palabra volverá a sus comienzos, cuando no era más que un ejercicio concéntrico que tenía como único fin la palabra por la palabra. Es por eso que en aquellos tiempos, en los primeros de escritura, era usual el copiado del directorio telefónico o de fragmentos de textos de los escritores preferidos".

miércoles, 7 de enero de 2009

7 de enero

Leo, en La jornada de la mona y el paciente (Mario Bellatin, 2006):

"Lo más importante es que el paciente escuchó que le decían algo así como que se haría todo lo posible por aplacar la angustia y el drama interno preservando, eso sí, la escritura. En ese momento surgió, nuevamente, la escritura como el punto más importante de la existencia. Como si su ser fuera sólo un pretexto para que esta escritura pudiera existir. "Eso significa tal vez que la única misión y lo único verdaderamente importante es la escritura que soy capaz de generar", puede haber sido un punto importante de su reflexión. La escritura es mejor que tú, sea quizá la premisa. Lo que se escribe está muy por encima de la persona. Lo noté por la aparente delicadeza con que el analista trató de advertir que, pese al proceso que se llevará a cabo, se buscará dejar la escritura intacta. En ese momento al paciente le dieron ganas de reír. De hacerlo con una risa sorda y neutral. Todo hizo indicar que le pareció absolutamente vana esta promesa, dicha con un cuidado por demás innecesario. Eso le recordó al paciente la tarde en que le preguntó a una amiga de la infancia qué sería de él si no escribiera. La amiga prefirió no contestar. El paciente interpretó que sería un personaje sin importancia. Una persona cuyo destino era desaparecer en medio del más perfecto anonimato".

También, en La montaña mágica (Thomas Mann, 1924):

"Al igual que el tiempo, el espacio trae consigo el olvido; aunque lo hace desprendiendo a la perosna humana de sus contingencias para transportarla a un estado de libertad originario; incluso del pedante y el burgués hace, de un solo golpe, una especie de vagabundo. El tiempo, según dicen, es Lete, el olvido; pero también el aire de la distancia es un bebedizo semejante, y si bien su efecto es menos radical, cierto es que es mucho más rápido".

Sin más noticias que éstas, me voy.

sábado, 3 de enero de 2009

2 de enero

Nada. Diré que no sé nada de ti, sin importar si es o no cierto.

jueves, 1 de enero de 2009

1º de enero

La plaza está caliente.

Es invierno, pero la temperatura no baja de quince, tal vez de diez u ocho grados cuando mucho. Hay nubes, eso sí, y el cielo se pone color panza de burro. Gente en las calles. Poca. Poca gente. Los demás duermen. Intentan dormir.

Tinajero sube al auto, el auto arranca, el auto llega a la carretera que va a Saltillo. El auto sigue, sigue, sigue. Ojala siga así mucho tiempo, piensa Tinajero, ojalá que haya carretera para rato.

¿De qué huyes, méndigo Tinajero? O a quién le temes o por qué la prisa. Mira nomás cómo corres, lejos, lejos, hasta convertirte en un puntito minúsculo, insignificante y minúsculo, un átomo de miseria y perdición, una burla de ser humano confundido con las piedras. ¿A dónde vas o qué buscas? Canijo Tinajero, ni una palabra ni nada, ni un pensamiento siquiera, nada. Y no aflojas ni tantito. A ver a dónde llegas. A ver. En una d ésas ni tú sabes pa' dónde vas. Qué se me hace que ni tú sabes.