–¿Estás sonriendo?
–Sí.
–¿De verdad?
–Sí. Incluso estoy sonrojada.
–Yo también.
No se tomaron de las manos. Cada uno, sentado frente a la pantalla, sintió el amor en el sentido más espiritual posible. Tanto así, que Dios se alegró de esto e hizo que brillara el sol durante algunos días. Las mariposas volaron en las calles vacías. Las hojas de los árboles se agitaron, llenas de inconsciente felicidad. El mundo siguió girando.
miércoles, 29 de abril de 2009
lunes, 27 de abril de 2009
27 de abril
La recomendación más importante: no se autorrecete más de un noticiero al día.
"Dominarse era el placer de convertirse, gracias al cerebro, en un mecanismo al que podía mandarse y que obedecía.
Dije que sólo mediante ese dominio podía ser feliz el hombre y conocer su propia naturaleza. Pero eran muy pocos los que llegaban a conocer nunca su naturaleza. El dejarse ofuscar por los sentimientos, el no hacer nada contra el oscurecimiento - normalmente continuo - del espíritu llevaba a los hombres a la desesperación. Donde la razón manda la desesperación es imposible, dije. 'Cuando caigo en ese estado de total incomprensión, todo es desesperación en mí'. Sin embargo, en ese estado sólo caía ahora raras veces. La vida era siempre fatigosa mientras no se lograba salir de él, y el placer consistía en soportar ese estado racionalmente, dije. La mayoría de los hombres eran hombres de corazón y no de cerebro, y por eso la mayoría se entregaba a la desesperación y no a la razón. 'Pero la razón a que me refiero, dije, es totalmente acientífica'".
Así como Guillermo lee Diario del año de la peste de Daniel Defoe, yo leo Trastorno de Thomas Bernhard (y, todavía, La montaña mágica, tan pródiga en su descripción de enfermedades respiratorias). Guillermo está anticipando lo que, según algunas personas, podría ser un libro estupendo; yo también lo pienso. Está en su momento, y es claro cómo tiene todas las piezas sobre la mesa, y el camino que ya empieza a recorrer, y hacia dónde va, y lo acertado de su literatura.
Por mi parte, yo intento sólo distraerme, encontrar una nueva rutina, descansar del ruido mediático y del silencio callejero, de las teorías apocalípticas y de mi propia angustia. Sólo intento enfocar el panorama, tomar mi distancia, estar bien conmigo. Eso es todo.
"Dominarse era el placer de convertirse, gracias al cerebro, en un mecanismo al que podía mandarse y que obedecía.
Dije que sólo mediante ese dominio podía ser feliz el hombre y conocer su propia naturaleza. Pero eran muy pocos los que llegaban a conocer nunca su naturaleza. El dejarse ofuscar por los sentimientos, el no hacer nada contra el oscurecimiento - normalmente continuo - del espíritu llevaba a los hombres a la desesperación. Donde la razón manda la desesperación es imposible, dije. 'Cuando caigo en ese estado de total incomprensión, todo es desesperación en mí'. Sin embargo, en ese estado sólo caía ahora raras veces. La vida era siempre fatigosa mientras no se lograba salir de él, y el placer consistía en soportar ese estado racionalmente, dije. La mayoría de los hombres eran hombres de corazón y no de cerebro, y por eso la mayoría se entregaba a la desesperación y no a la razón. 'Pero la razón a que me refiero, dije, es totalmente acientífica'".
Así como Guillermo lee Diario del año de la peste de Daniel Defoe, yo leo Trastorno de Thomas Bernhard (y, todavía, La montaña mágica, tan pródiga en su descripción de enfermedades respiratorias). Guillermo está anticipando lo que, según algunas personas, podría ser un libro estupendo; yo también lo pienso. Está en su momento, y es claro cómo tiene todas las piezas sobre la mesa, y el camino que ya empieza a recorrer, y hacia dónde va, y lo acertado de su literatura.
Por mi parte, yo intento sólo distraerme, encontrar una nueva rutina, descansar del ruido mediático y del silencio callejero, de las teorías apocalípticas y de mi propia angustia. Sólo intento enfocar el panorama, tomar mi distancia, estar bien conmigo. Eso es todo.
sábado, 25 de abril de 2009
26 de abril
Hoy voy a hacer un truco, les voy a leer la mente. En algún momento de este fin de semana han pensado en películas de zombis. Han visto las noticias. Se han alarmado. Luego han pensado que todo es un truco mediático para distraer a la población. Alguien quizá les ha dicho que no puede ser, porque la OMS está metida en el asunto. Se han vuelto a alarmar. Luego han hecho bromas sobre las malas influenzas en las redes sociales. Han cambiado su status de facebook o adoptan el cubrebocas como si fuera parte de un dresscode estrafalario. Escriben en sus blogs. Hacen de los saludos sin contacto una gran ceremonia. Al final, se van a dormir, todavía desconcertados, esperando despertar sin estornudos.
La peste, la influenza española, la gripe aviar. Los terremotos, los tsunamis, los huracanes. Las catástrofes naturales. Me parece que lo más aterrador de todo esto no son las muertes (o no sólo las muertes), sino la pérdida de individualidad frente a un evento de proporciones globales. Dejaría de ser occidental si pensara de otra manera. La sola idea de muertes multitudinarias, cadáveres apiñados, bultos sin rostro sin palabras sin gestos... me hiela la sangre. Aislamiento, confinamiento, vacunación. Pérdida de la libertad, de la intimidad, de la capacidad de decisión. Como ratas de laboratorio. Como comparsas de película. Como zombis.
La verdad es que, salvo por el silencio, la ciudad parece estar bien. Salvo por el silencio...
Ahora, bailemos una polka para alegrar el corazón.
La peste, la influenza española, la gripe aviar. Los terremotos, los tsunamis, los huracanes. Las catástrofes naturales. Me parece que lo más aterrador de todo esto no son las muertes (o no sólo las muertes), sino la pérdida de individualidad frente a un evento de proporciones globales. Dejaría de ser occidental si pensara de otra manera. La sola idea de muertes multitudinarias, cadáveres apiñados, bultos sin rostro sin palabras sin gestos... me hiela la sangre. Aislamiento, confinamiento, vacunación. Pérdida de la libertad, de la intimidad, de la capacidad de decisión. Como ratas de laboratorio. Como comparsas de película. Como zombis.
La verdad es que, salvo por el silencio, la ciudad parece estar bien. Salvo por el silencio...
Ahora, bailemos una polka para alegrar el corazón.
jueves, 23 de abril de 2009
23 de abril
No creo que hoy llegue al trabajo. Tengo que felicitar a todos mis libros en su día, y son muchos.
domingo, 19 de abril de 2009
19 de abril
Es feo (y me gusta).
Para Mario, con cariño. El video, por cierto, me recordó las caricaturas que veía de niña, cuando soñaba con mecanismos de esta índole que hicieran la vida más sencilla. Claro que nunca pensé en que pudieran ayudarme a un fin como el de esta historia.
Para Mario, con cariño. El video, por cierto, me recordó las caricaturas que veía de niña, cuando soñaba con mecanismos de esta índole que hicieran la vida más sencilla. Claro que nunca pensé en que pudieran ayudarme a un fin como el de esta historia.
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