viernes, 27 de noviembre de 2009

27 de noviembre. Abrazador de árboles

Hay una canción dulcemente ingenua, llamada "Tree Hugger", que pertenece a la banda sonora de la película Juno. Toda la letra es una larga retahíla de aspiraciones ontológicamente imposibles: una flor quiere ser un árbol, el árbol quiere ser otro árbol, el gato quiere ser abeja, la tortuga quiere volar y luego echarse un clavado en el mar. Sueños quiméricos entrelazados que culminan en el desierto. Y ahí, en el desierto, se cuenta algo sobre el amor entre una víbora de cascabel y un cactus. Esa estrofa va más o menos así:

"Y la víbora de cascabel dijo, 'ojalá tuviera manos para poder abrazarte como a un hombre'. Y el cactus dijo, '¿no lo entiendes?, mi piel está cubierta por afiladas espinas que te apuñalarían como un millón de cuchillos. Un abrazo estaría bien, pero mejor abraza mi flor con tus ojos'" [traducción ligeramente libre].

La voz tierna de Kimya Dawson, la guitarra y el sonsonete de la batería, el coro de niños fuera de tiempo, las risas ocasionales de quienes cantan sin saberse -al parecer- la letra: todo eso le da un toque infantil -ingenuo, decía arriba- a una canción que, por otra parte, podría ser fuertemente erótica. No se nos escapan las imágenes fálicas ni las metáforas que hacen alusión a un sexo salvaje, animal. El contraste entre el fondo y la forma me provoca algo. Algo que, en principio, llamaré gusto por la pieza, pero también algo más.

"Abraza mi flor con tus ojos". Pienso, sí, que eso hago ahora, desde la lejanía: acariciar la idea de algo que, si llegara a rozar, podría tal vez matarme. ¿O estoy exagerando? Sí, posiblemente estoy exagerando.


The flower said, "I wish I was a tree,"
The tree said, "I wish I could be
A different kind of tree",
The cat wished that it was a bee,
The turtle wished that it could fly
Really high into the sky,
Over rooftops and then dive
Deep into the sea.

And in the sea there is a fish,
A fish that has a secret wish,
A wish to be a big cactus
With a pink flower on it.
And in the sea there is a fish,
A fish that has a secret wish,
A wish to be a big cactus
With a pink flower on it.

And the flower
Would be its offering
Of love to the desert.
And the desert,
So dry and lonely,
That the creatures all
Appreciate the effort.
...
And the rattlesnake said,
"I wish I had hands so
I could hug you like a man."
And then the cactus said,
"Don't you understand,
My skin is covered with sharp spikes
That'll stab you like a thousand knives.
A hug would be nice,
But hug my flower with your eyes."

miércoles, 25 de noviembre de 2009

25 de noviembre. Sonámbulos

"Duele recordar de qué maneras extrañas Los Sonámbulos
se llenan de profundas ausencias".
Alberto Ruy Sánchez

Hay dos libros que, en estas fechas, han vuelto a mi memoria después de... cerca de 7 u 8 años de olvido, polvo, telarañas. El primero en reaparecer fue "Reo de nocturnidad", de Bryce Echenique: la historia de un hombre obsesionado con una mujer fugitiva, que tenía más de aire que de carne; un hombre castigado por el insomnio, incapaz de descansar su búsqueda siquiera por un rato. De ahí brinqué a "Los jardines secretos de Mogador" y, todavía más atinadamente, a "En los labios del agua", ambos de Ruy Sánchez. Aparecen de nuevo los enamorados como sonámbulos, como deseantes obstinados... restless. De dónde les viene la fuerza para sobrevivir así, es algo claro: no se mueven por voluntad, sino por mera atracción. Un sonámbulo sólo existe en relación directa con aquél otro que le despertó de la vigilia, que lo sedujo a vivir en sueños-matrushkas. El uno es para el otro el imán que lo mueve. Son unos locos, los sonámbulos. Son la sed, el hambre, la necesidad. Son más hijos de Penias que de Poros. Los enamorados, esos sonámbulos. Los sonámbulos, esos tontos.

Hay un universo de posibilidades escondidas en estos dos libros del gran erotómano. Está ahí el asomo de una pista para llegar a otra parte. De cruzar el mar por un desierto. De encontrar oasis. De morir bajo la arena y fundirse con ella y hacerse fuego.

Tengo tantas ideas por realizar. Materializar. O idealizar. Si me dijeran que no hay manera de salir con vida de esta historia en la que me he metido, si me dijeran que han visto el futuro y me han visto morir en desgracia, sólo podría responder diciendo: así sea.

lunes, 23 de noviembre de 2009

23 de noviembre. Tinajero al carbón





A veces, también, dibujo. Y me doy cuenta de que en realidad me parezco a mi tía Enriqueta.

23 de noviembre. Tinajero rennt

Todos los días (casi), desde hace una semana (aprox), Tinajero sale por las mañanas (mediodía) a correr 30 minutos (poco más o menos). Tinajero, así, se siente muy feliz (dice). Vital, con energía, optimista (a veces). Y luego, con la cara enrojecida, se toma fotos (no siempre). Como ésta (y otras):

jueves, 19 de noviembre de 2009

20 de noviembre. Revolución

Éramos jóvenes. Teníamos varios kilos de más. Más que ahora, pues. Pero la lozanía, la frescura... eso también lo teníamos y ahora lo echamos de menos. Éramos inquilinos viviendo en covachas. Qué melancolía, Tinajero. Cuánta nostalgia me das.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

19 de noviembre. Exámenes, revisiones

Hoy, dentro de poco, tengo que entregar una serie de exámenes en la preparatoria. Trabajo extenuante por demás. Así que, como es mi sana costumbre, demoraré el mal trago: procrastinaré.

Estuve reflexionando sobre mi reciente aventura romántica. Tan casual, primero; tan súbitamente intensa. ¿Cómo ocurrió, o por qué? El mal hábito de hacerme preguntas inútiles, que nada aportan a la plática candente con susodicha persona, me viene de mi profesión filosófica. Profesión filosófica... patrañas.

El caso es que llegué a una conclusión, llamémosla "sabia". Vi con claridad algo que tantas veces se me había escapado, y es esto: que el citado individuo llegó a mí cuando yo menos lo esperaba (¿no son así las historias de amor, siempre?), cuando más satisfecha estaba con mi propio trabajo. Cuando más segura y menos necesitada de compañía me he sentido. Para que Sof pueda lucrar a fondo con mi vida y mis aventuras (si podemos llamarlas así), dejaré constancia de esto. Diré, pues, que el 17 de octubre llegué a Zacatecas y, sentada esa noche fría en los escalones de la Plaza de Armas, tuve un momento de alegría plena, de feliz soledad, de serena convivencia con el universo. Y entonces apareció. Cuando no lo necesitaba, digo. Cuando todas las piezas estaban en su lugar y finalmente se había prendido el letrero de "no vacancy" en el motel de paso que siempre ha sido mi vida amorosa.

Antes de que mi blog se convierta en un curso de superación personal, me detendré. Volveré a escribir cosas picantes que ocurren en cuartos arrullados por ventiladores. Historias imposibles que jamás terminan. Biografías de falsos camaleones, bocadillos para los hambrientos. Naufragios desventurados. Algo, digo, que mantenga a flote mi espíritu pesimista, entre tantas tonalidades de rosa cursi.

** El dibujo lo hice el mismo día que el otro anteriormente publicado. Me gustó. No porque sea yo ni porque lo haya hecho yo. Pero, vamos, me gustó.

martes, 17 de noviembre de 2009

17 de noviembre. ZD

No sólo pasamos el examen. Oh no, señor, no no. Saqué 290,5 (nótese el coma cinco) de trescientos puntos posibles, habiendo cursado sólo hasta el nivel A2 - cuando el nivel para presentar el Zertifikat Deutsch es el B1.

...

Estoy que no me la creo. Soy un pavorreal con las alas extendidas. Estoy feliz. Como Droopy.

lunes, 16 de noviembre de 2009

16 de noviembre. Por cierto...

Hoy salí a correr por tercer día consecutivo (!), cosa que no hacía -creo- desde que terminé la carrera en Casazul. Pero no sólo eso: por primera vez corrí durante 30 minutos. Eso apenas da una idea aproximada de la cantidad de energía que esta infatuación me está inyectando. Insomne, corriendo por las mañanas, cumpliendo con todos mis trabajos, yendo incluso a fiestas (¡a fiestas, por dios!)... y yo ¡de buenas! y tan fresca como una lechuga.

En otro tipo de consideraciones, he llegado a pensar que soy adicta al amor. Quiero decir, a los químicos que libera el cerebro cuando uno se enamora. Eso explicaría por qué no puedo tener relaciones largas. Por qué siempre estoy buscando situaciones imposibles que terminen pronto y me hagan salir de nuevo al mundo a buscar a mi siguiente dealer. Si existe cura para esto, creo que no estaría interesada... Las drogas de mi cerebro me salen gratis.

16 de noviembre. Cuatro de dieciséis

Hasta ahora, mi elección de películas de la Muestra ha sido más que atinada. La mejor experiencia ha sido, sin duda, El silencio de Lorna. Pertenece a ese tipo de películas europeas que retratan los abismos del comercio humano (no dejé de pensar en Lilja 4-ever, de Lukas Moodyson), las cuales consiguen que se me quiten las ganas de viajar al mencionado continente. Lo bueno es que luego veo otras cosas, se me olvidan los abismos y me quedo pensando en paraísos iluminados por siglos y siglos de alta cultura.

Hoy voy a La caja de Pandora. En una de las fotos aparece una viejita de pelo cano. ¿Será que, después, me entrará el remordimiento por no haber ido a visitar a mi abuela en tantos días, siendo -como es- que está enferma? No lo sé. Lo que sí sé es que entre mañana y pasado mañana le hincaré el diente a cosas más festivas: Looking for Eric y Taking Woodstock. Ya era hora de algo menos denso. Un descanso entre tanta crudeza.

La nota curiosa de la Muestra:
¿Sabían que hay gente que va a la Cineteca con carne en la bolsa? Quiero decir, carne de res. Molida especial, pulpa bola o cosas así. Pienso que lo hacen porque, al ver el poster de este año, se imaginan que es requisito indispensable presentar su carne molida a la entrada de la sala. Por otra parte, debe ser gente muy amistosa la que hace esto: tan ingenua, tan fresca... como la carne de las reses recién sacrificadas.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

11 de noviembre. Antes

Solía escribir tanto y, al parecer, mucho mejor que ahora. Pero si entonces fue gracias a una infatuación, volverán las palabras a anidar en mi blog. En ello confío.

martes, 10 de noviembre de 2009

10 de noviembre.These vagabond shoes...


Ticket to go, ready. Only one month away...

viernes, 6 de noviembre de 2009

6 de noviembre. El mejor de los babuinos

Gran canción. Gran gran gran canción:

http://www.myspace.com/elmejordelosbabuinos

6 de noviembre. El frío

Nunca tuvimos tantas ojeras como ahora que los perros se han ido. En el silencio no podemos descansar. Vivimos a la sombra de una estúpida certeza; sabemos que una noche, cualquier noche, regresarán en jauría para reclamar su pedazo de carne, sus albóndigas saladas. Qué nos importan las campañas de recolección que ha realizado el gobierno. A las bestias, por lo menos, eso les tiene sin cuidado.

Hace un par de días quise salir a la calle. Era mediodía. Las aceras eran sábanas blancas tendidas sobre el cordón de la calle. Ni un alma. Cerré la ventana y encendí el televisor.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

4 de noviembre. El sombrero cordobés

(2 de noviembre) La ciudad muerta, la comunicación detenida por enfermedad. Día feriado. Mañana matan a una perra que vivió 12 años con mis tíos y primas. Mi abuela, también, comienza a morir, aunque nadie lo diga en voz alta. Nos morimos, nos dejamos, esto se acaba. Mis dos nuevos libros son también de muertos: "En tierras bajas", de Herta Müller, y "La peste", de Camus. Yo también me muero. Nos aferramos tanto a todo...

Duele irse enganchando y desenganchando. Me pregunto si será más fácil para unos que para otros, si los sicarios sufren menos o si, por el contrario, también sufren pero sus emociones están disociadas y entonces... Entonces no sé. Cómo será eso. Y por qué sufrimos sin tener heridas y cómo se cura uno de eso.

La muerte le cambia a uno los ojos. O la mirada, le cambia a uno la mirada sobre las cosas. Uno se despide, dice adiós, adiós. No hay mucho más que se pueda decir o hacer. En el último momento, quedamos reducidos a palabras que aprendimos antes de los dos años de edad. Ningún discurso es suficientemente brillante como para evitarnos la pena de sentirnos superados por completo ante la magnitud del evento. Nos morimos y no abrazarnos a la vida parece extravagancia. O nos suicidamos. No puedo atinar a decir algo coherente.

Mi abuela se va a morir y ya desde ahora no reconozco en su cuerpo toda esa hermosura que amaba en ella. La veo y me duele sentir un poco de repugnancia y otro poco de hartazgo y desesperación. Quisiera amarla incondicionalmente y algo se niega, se detiene en el quicio de la puerta y pone frente a mis ojos ese cadáver parcial en el que se ha convertido (las piernas necróticas, la columna aplastada), en el que la vida la ha convertido, a pesar de ella y de la rabia con la que siempre se agarró a la vida, a la más hermosa vida de una mujer golpeada con cinco hijas. Desprecio tanto el espectáculo de sus piernas hinchadas como ella misma, y por eso sé que seguimos queriéndonos, ella y yo, porque detestamos lo mismo. Odio tanto eso que ahora es mi abuela como ella odia al bulto inútil de la costilla fisurada, a la vieja sorda que está perdiendo la memoria y que ni siquiera puede recordar qué le pasó o por qué tiene un dolor agudo en el costado, a la mujer enclenque que se cae de un banco a mitad de la noche, cuando intentaba bajar su sombrero cordobés para ponérselo un rato y sentirse guapa y joven de nuevo. Para verse en el espejo y guiñarse un ojo, mientras en su cabeza se reproduce el momento exacto en el que fue aclamada como reina del casino español. "Granada, tierra soñada por mí..."

Odio a mi abuela porque en sus ojos empieza a transparentarse el color de la muerte cercana, porque en su columna reducida se reduce también mi esperanza de algo verde, eterno, sin fin, siempre alegre, siempre cantando y tocando el piano, enamorando a todos los hombres con sus ojos... esos ojos. Hoy tiene sentido, por fin, el día de muertos. Bajé a la tierra, me hice mortal. Y la belleza se hizo añicos en la caída. Ya no hay nada fuera de este mundanal ruido de sirenas. Estoy nadando en el fango.

lunes, 2 de noviembre de 2009

2 de noviembre. Casi todas las películas que pedí de Navidad están aquí

Llega la 51 Muestra de la Cineteca Nacional y está... uff. Yo ya escogí las 16 películas que iré a ver, llueve, truene o relampaguee —aunque espero que no pase nada de eso en noviembre. Sólo me hubiera gustado que también estuviera La teta asustada de Claudia Llosa. Es la ausencia que, en mi corto entendimiento cinematográfico, más me pesa. Fuera de eso, esta Muestra lo tiene todo.
  1. Los abrazos rotos, de Almodóvar (5 al 10 de nov): lo más esperado del año
  2. Nueva York, te amo, de varios directores (5 al 10 de nov): con segmentos dirigidos por Fatih Akin, Mira Nair, Natalie Portman y otros más, servirá de preparación para el viaje; la continuación de lo que hicieran antes con Paris, je t'aime
  3. Los límites del control, de Jim Jarmusch (9 al 14 de nov): un ensayo estético con las actuaciones de Tilda Swinton, Gael García Bernal y, por supuesto, Bill Murray
  4. El silencio de Lorna, de los hermanos Dardenne (9 al 14 de nov): de los mismos directores de L'enfant, el realismo belga en crudo (como la carne en el póster de esta edición... ¿será eso lo que quisieron decir?)
  5. La caja de Pandora, producción turca-europea (11 al 16 de nov): el trailer anticipa una historia conmovedora cuya protagonista es una nonagenaria a la que su familia regresa a Turquía
  6. Looking for Eric, de Ken Loach (13 al 18 de nov): para levantar el ánimo de la decaída clase media con algo de futbol y brit pop
  7. Taking Woodstock, de Ang Lee (13 al 18 de nov): para seguir el feliz ascenso, ayudados por drogas psicotrópicas, los hippies, el rock, el dinero y la comunión espirituaaaaal, hermanos
  8. Hadewijch, de Bruno Dumont (15 al 20 de nov): consideraciones hiperrealistas sobre el fanatismo religioso
  9. A serious man, de los hermanos Cohen (17 al 22 de nov): "ningún judío fue lastimado durante la filmación de esta película"
  10. John Rabe, producción alemana (17 al 22 de nov): otra cara de la moneda nazi, en China
  11. Norteado, de Rigoberto Perezcano (19 al 24 de nov): con la actuación de la queridísima Sonix
  12. London River, producción británico-franco-argelina (19 al 24 de nov): se anticipan grandes actuaciones de los dos protagonistas
  13. Gigante, producción uruguaya (21 al 26 de nov): premio a la mejor ópera prima en el Festival de Berlín
  14. Desgracia, basada en el libro homónimo de Coetzee (23 al 28 de nov): para cortarse las venas
  15. Genova, de Michael Winterbottom (25 al 30 de nov): la muerte, la búsqueda, el hogar
  16. Violines en el cielo, producción japonesa (25 al 30 de nov): música para llegar al cielo
Para chuparse los dedos. De verdad. Sólo dejé 5 fuera porque ya me parece verdaderamente un exceso. Pero, si estoy de ánimo, igual y también me lanzo a ver la portuguesa y la del transexual griego, y quizá la otra francesa de los 35 tragos de ron.

Consumismo cultural. Glotonería cinematográfica. Qué asco me doy. Soy un cerdo.

2 de noviembre. El soundtrack para mi isla desierta

Por petición, recopilé las 25 piezas musicales que me llevaría a una isla desierta. Quizá falten algunas, pero sería más o menos esto:

“Ojalá que llueva café”, cantada por Café Tacuba
“María Lisboa”, Mariza
“April come she will”, Simon & Garfunkel
“Leaving on a jet plane”, Peter, Paul & Mary
“Millions of Peaches”, Presidents of the US
“No rain”, Blind Melon
“Tracks of my tears”, Linda Ronstadt
“Yo ya me voy a morir a los desiertos”, canción cardenche
“Tiempo y silencio”, Cesaria Evora
“Al lado del camino”, Fito Páez
“The Passenger”, cantada por Siouxsie & The Banshees
“Rocky Racoon”, The Beatles
“When I’m 64”, The Beatles
“Eclipse de mar”, Joaquín Sabina
“El rocanrol de los idiotas”, Joaquín Sabina
“O Pato”, Natalia Lafourcade
“Mad world”, Gary Jules y Michael Andrews
“Pâle Septembre”, Camille

Erbarme dich, Bach
Requiem, Confutatis – Lacrimosa, Mozart
Cello Suites, Bach
Violin Concerto in A minor (BWV 1041), Bach
Piano Concerto No. 2 in C minor, Rachmaninov
Piano Concerto in A minor, Grieg
Hungarian Rhapsody No.2 in C sharp minor, Liszt
Intermezzi, Op.117, I: E flat, Brahms

Después, pensándolo mejor, añadiría tal vez "Son of a Preacher" del soundtrack de Pulp Fiction, "1979" de Smashing Pumpkins, "El Niágara en bicicleta" de Juan Luis Guerra, "Ilusión" de Julieta Venegas, "Hu hu hu" y "Ella es bonita" de Natalia Lafourcade, "Where is my love" de Cat Power y... varias más. Pero son añadidos, remiendos. Lo original está arriba.

Parece que me gusta viajar, rodar por el mundo, el campo, la tranquila felicidad de una tarde calurosa sobre montes coloridos. Y sufrir, también, cuando me voy, porque me voy, porque se van de mí las personas a las que quiero. Y la añoranza de amanecer con alguien when I'm 64. Algo me hace sospechar que, además de león, soy Sagitario en la sangre.

Fue un buen ejercicio. Y tuvo un hermoso destino. Allá lejos. Muy lejos.