jueves 19 de noviembre de 2009
20 de noviembre. Revolución
Éramos jóvenes. Teníamos varios kilos de más. Más que ahora, pues. Pero la lozanía, la frescura... eso también lo teníamos y ahora lo echamos de menos. Éramos inquilinos viviendo en covachas. Qué melancolía, Tinajero. Cuánta nostalgia me das.
miércoles 18 de noviembre de 2009
19 de noviembre. Exámenes, revisiones
Hoy, dentro de poco, tengo que entregar una serie de exámenes en la preparatoria. Trabajo extenuante por demás. Así que, como es mi sana costumbre, demoraré el mal trago: procrastinaré.Estuve reflexionando sobre mi reciente aventura romántica. Tan casual, primero; tan súbitamente intensa. ¿Cómo ocurrió, o por qué? El mal hábito de hacerme preguntas inútiles, que nada aportan a la plática candente con susodicha persona, me viene de mi profesión filosófica. Profesión filosófica... patrañas.
El caso es que llegué a una conclusión, llamémosla "sabia". Vi con claridad algo que tantas veces se me había escapado, y es esto: que el citado individuo llegó a mí cuando yo menos lo esperaba (¿no son así las historias de amor, siempre?), cuando más satisfecha estaba con mi propio trabajo. Cuando más segura y menos necesitada de compañía me he sentido. Para que Sof pueda lucrar a fondo con mi vida y mis aventuras (si podemos llamarlas así), dejaré constancia de esto. Diré, pues, que el 17 de octubre llegué a Zacatecas y, sentada esa noche fría en los escalones de la Plaza de Armas, tuve un momento de alegría plena, de feliz soledad, de serena convivencia con el universo. Y entonces apareció. Cuando no lo necesitaba, digo. Cuando todas las piezas estaban en su lugar y finalmente se había prendido el letrero de "no vacancy" en el motel de paso que siempre ha sido mi vida amorosa.
Antes de que mi blog se convierta en un curso de superación personal, me detendré. Volveré a escribir cosas picantes que ocurren en cuartos arrullados por ventiladores. Historias imposibles que jamás terminan. Biografías de falsos camaleones, bocadillos para los hambrientos. Naufragios desventurados. Algo, digo, que mantenga a flote mi espíritu pesimista, entre tantas tonalidades de rosa cursi.
** El dibujo lo hice el mismo día que el otro anteriormente publicado. Me gustó. No porque sea yo ni porque lo haya hecho yo. Pero, vamos, me gustó.
martes 17 de noviembre de 2009
17 de noviembre. ZD
No sólo pasamos el examen. Oh no, señor, no no. Saqué 290,5 (nótese el coma cinco) de trescientos puntos posibles, habiendo cursado sólo hasta el nivel A2 - cuando el nivel para presentar el Zertifikat Deutsch es el B1.
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Estoy que no me la creo. Soy un pavorreal con las alas extendidas. Estoy feliz. Como Droopy.
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Estoy que no me la creo. Soy un pavorreal con las alas extendidas. Estoy feliz. Como Droopy.
lunes 16 de noviembre de 2009
16 de noviembre. Por cierto...
Hoy salí a correr por tercer día consecutivo (!), cosa que no hacía -creo- desde que terminé la carrera en Casazul. Pero no sólo eso: por primera vez corrí durante 30 minutos. Eso apenas da una idea aproximada de la cantidad de energía que esta infatuación me está inyectando. Insomne, corriendo por las mañanas, cumpliendo con todos mis trabajos, yendo incluso a fiestas (¡a fiestas, por dios!)... y yo ¡de buenas! y tan fresca como una lechuga.
En otro tipo de consideraciones, he llegado a pensar que soy adicta al amor. Quiero decir, a los químicos que libera el cerebro cuando uno se enamora. Eso explicaría por qué no puedo tener relaciones largas. Por qué siempre estoy buscando situaciones imposibles que terminen pronto y me hagan salir de nuevo al mundo a buscar a mi siguiente dealer. Si existe cura para esto, creo que no estaría interesada... Las drogas de mi cerebro me salen gratis.
En otro tipo de consideraciones, he llegado a pensar que soy adicta al amor. Quiero decir, a los químicos que libera el cerebro cuando uno se enamora. Eso explicaría por qué no puedo tener relaciones largas. Por qué siempre estoy buscando situaciones imposibles que terminen pronto y me hagan salir de nuevo al mundo a buscar a mi siguiente dealer. Si existe cura para esto, creo que no estaría interesada... Las drogas de mi cerebro me salen gratis.
16 de noviembre. Cuatro de dieciséis
Hasta ahora, mi elección de películas de la Muestra ha sido más que atinada. La mejor experiencia ha sido, sin duda, El silencio de Lorna. Pertenece a ese tipo de películas europeas que retratan los abismos del comercio humano (no dejé de pensar en Lilja 4-ever, de Lukas Moodyson), las cuales consiguen que se me quiten las ganas de viajar al mencionado continente. Lo bueno es que luego veo otras cosas, se me olvidan los abismos y me quedo pensando en paraísos iluminados por siglos y siglos de alta cultura.
Hoy voy a La caja de Pandora. En una de las fotos aparece una viejita de pelo cano. ¿Será que, después, me entrará el remordimiento por no haber ido a visitar a mi abuela en tantos días, siendo -como es- que está enferma? No lo sé. Lo que sí sé es que entre mañana y pasado mañana le hincaré el diente a cosas más festivas: Looking for Eric y Taking Woodstock. Ya era hora de algo menos denso. Un descanso entre tanta crudeza.
La nota curiosa de la Muestra:
¿Sabían que hay gente que va a la Cineteca con carne en la bolsa? Quiero decir, carne de res. Molida especial, pulpa bola o cosas así. Pienso que lo hacen porque, al ver el poster de este año, se imaginan que es requisito indispensable presentar su carne molida a la entrada de la sala. Por otra parte, debe ser gente muy amistosa la que hace esto: tan ingenua, tan fresca... como la carne de las reses recién sacrificadas.
Hoy voy a La caja de Pandora. En una de las fotos aparece una viejita de pelo cano. ¿Será que, después, me entrará el remordimiento por no haber ido a visitar a mi abuela en tantos días, siendo -como es- que está enferma? No lo sé. Lo que sí sé es que entre mañana y pasado mañana le hincaré el diente a cosas más festivas: Looking for Eric y Taking Woodstock. Ya era hora de algo menos denso. Un descanso entre tanta crudeza.La nota curiosa de la Muestra:
¿Sabían que hay gente que va a la Cineteca con carne en la bolsa? Quiero decir, carne de res. Molida especial, pulpa bola o cosas así. Pienso que lo hacen porque, al ver el poster de este año, se imaginan que es requisito indispensable presentar su carne molida a la entrada de la sala. Por otra parte, debe ser gente muy amistosa la que hace esto: tan ingenua, tan fresca... como la carne de las reses recién sacrificadas.
miércoles 11 de noviembre de 2009
11 de noviembre. Antes
Solía escribir tanto y, al parecer, mucho mejor que ahora. Pero si entonces fue gracias a una infatuación, volverán las palabras a anidar en mi blog. En ello confío.
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